TDC. El imperio.

Por Alejandro Sánchez • 18 Jul, 2009 • Sección: 2 noticias, General

El día que estaba ultimando los últimos retoques con Pablo Jesús al otro lado del teléfono me di cuenta que este hombre era simplemente especial. La primera vez que escuché  como cualquiera de vosotros es eco radiofónico llamado ” Tiempo de Cornelivs”, sentí una extraña mezcla de emoción y al mismo tiempo de pena, ya que recordé al maestro de maestros llamado Juan Antonio Cebrián.

Sé que en estos terrenos hay que aplicar aquella máxima que nos decía; “Competencia, tiempo y sabiduría…”.

Mi aplauso va dirigido al legado y a tantas personas que de forma magistral han hecho de la historia un lenguaje especial para todos. Así pues y con vuestro permiso quiero con humildad y de forma personalizada dedicar esta visión de la historia al maestro Cebrián el cual se que de alguna manera escucha desde el mismo balcón del cielo, la entrega genuina y personal que Cornelius con su honestidad nos propone.

Y es que hay citas con la cultura que se convierten en un extraño embrujo cuando van ligados con el lenguaje radiofónico.

Va por ti  amigo y maestro como bien decías; fuerza y honor…

Primera Parte

Todos las naciones de Europa tienen hoy, con poca diferencia, casi las mismas armas, disciplina y manera de hacer la guerra. Por eso parece inconcebible la prodigiosa fortuna de los romanos, y sobre todo, nos resulta inexplicable como consiguieron adueñarse del mundo.

Para ello hay dos causas fundamentales: militares y políticas. Es decir, tuvieron el mejor ejército del mundo, y la mejor diplomacia del mundo.

En esta primera entrega, examinaremos las causas militares de su engrandecimiento; y en la próxima, examinaremos las causas políticas que contribuyeron a ello.

Para los romanos no existía mas arte que la guerra: a ella se destinaban, y en perfeccionarla pusieron todo su espíritu y todo su talento. Pensaron que era preciso dotar a los soldados de la legión de armas ofensivas y defensivas más fuertes y pesadas que las de ningún otro pueblo. Pero como en la guerra hay cosas de imposible realización para un cuerpo pesado, quisieron que la legión tuviera tropa ligera, que pudiera destacarse y emprender el combate, o la retirada, si a ello se veían precisados; que tuviese también caballería, arqueros y honderos para perseguir a los fugitivos y rematar la victoria; estaba defendida por toda clase de maquinas de guerra que arrastraba tras de si; debía de atrincherarse en cada ataque para ser, como dice Flavio Vegecio, una especie de plaza de guerra.

A fin de que pudiesen soportar armas de mayor peso que las de los demás hombres aumentaron su fuerza con un durísimo entrenamiento militar. Al soldado se le acostumbraba a andar al paso militar, o sea, veinte millas en cinco horas y a veces veinticuatro millas. Durante estas marchas se obligaba al soldado a llevar  pesos de hasta sesenta libras. Se le hacia practicar continuos ejercicios de correr y saltar completamente armado, llevando espadas, dardos y flechas de doble peso que el ordinario, y estos ejercicios se verificaban continuamente.

Siempre que los romanos se creyeron en peligro o quisieron reparar perdidas sufridas, fue su norma afianzar la disciplina militar:

-En la guerra con los latinos, tan aguerridos  como ellos, Manlio quiere aumentar la fuerza de la autoridad, y condena a muerte a su hijo, que habia vencido sin orden suya.

-Derrotados en Numancia, Escipión Emiliano empieza por privarles de todo lo que los había debilitado.

-Cuando las legiones romanas  fueron obligadas a pasar bajo el yugo en Numidia, Metelo repara esta afrenta reponiendo en todo su rigor las antiguas instituciones.

-Mario, para combatir a los cimbrios y teutones, empieza por desviar los ríos.

-Sila hace trabajar de tal modo a los soldados de su ejército, asustados por la guerra contra Mitrídates, que éstos le piden como fin de sus trabajos que los lleve al combate.

-Publio Nasica, sin necesidad, les hizo construir una armada. Se temía mas a la ociosidad que a los enemigos.

A los soldados que habían cometido alguna falta los hacían sangrar. Como la fuerza constituía la cualidad preferente del soldado, debilitarlo era degradarlo. Hombres tan endurecidos eran ordinariamente sanos. Y había muy pocas deserciones, entre los romanos eran muy raras; los soldados, salidos del seno de un pueblo tan soberbio, tan orgulloso, tan seguro de mandar sobre los demás, no podían pensar en envilecerse hasta dejar de ser romanos.

Sus ejercicios de fuerza y los admirables caminos por ellos construidos les colocaban en condiciones de hacer largas y rápidas marchas. Su presencia inopinada helaba los corazones; se presentaban, sobre todo, después de un fracaso, cuando sus enemigos se encontraban en ese estado de negligencia que proporciona la victoria.

Hoy día, el soldado aislado no tiene confianza más que en la multitud. Pero cada romano, más robusto y aguerrido que su enemigo, siempre contaba consigo mismo; tenia el valor natural, es decir, esta virtud que es el sentimiento de las propias fuerzas.

Las tropas romanas eran las más disciplinadas del mundo, de modo que hasta en el combate mas desgraciado encontraban medio de reunirse en algún sitio e introducir de algún modo el desorden entre los enemigos.

Ponían especial atención en examinar que es lo que constituia la superioridad del enemigo sobre ellos y procuraban igualarlo. Las cortantes espadas de los galos, los elefantes de Pirro, no les sorprendieron mas que una vez. Suplieron la debilidad de su caballería quitando las bridas a los caballos para que su impetuosidad no fuese detenida, y mezclando entre ellos vélites. Cuando conocieron la espada española, abandonaron la suya.

Si alguna nación poseía, por naturaleza o por institución propia, alguna ventaja particular, en seguida hacían uso de ella; no descuidaron nada para tener caballos numidas, arqueros cretenses, honderos baleares, barcos rodios.

Y es que, como decia Flavio Vegecio:

“No hay duda de que fue un Dios quien les inspiró la Legión…La victoria en la guerra no depende completamente del número o del simple valor; sólo la destreza y la disciplina la asegurarán. Hallaremos que los romanos debieron la conquista del mundo a ninguna otra causa que el continuo entrenamiento militar, la exacta observancia de la disciplina en sus campamentos y el perseverante cultivo de las otras artes de la guerra.”

En fin, como dice Josefo, la guerra era para ellos una meditación y la paz un ejercicio. Jamás nación alguna preparó la guerra con tanta prudencia  ni la hizo con tanta audacia.-

Cornelivs-

Pablo Jesús Gámez.



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8 comentarios »

  1. Querido Pablo, estoy pensando en hacer el club de fans de Conelivs, porque amigo mío esto que nos regalas cada viernes aqui, y durante la semana en tu blog es de una grandeza incalculable.

    GRACIASSSSS

  2. Gracias a vosotros, sois maravillosos y muy amables conmigo…!

    Los dioses os bendigan, besos y abrazos para todo el mundo…!

  3. Buahh!!! bienisimo el articulo y el audio. vengo del twiter y vaya sorpreson. saludos

  4. Me he quedadi maravillado con este espacio. Gracias por compartir la historia

  5. Oírlo es como darme un muy constructivo paseo por la época. Transmites….Transmites mucho. Y eso es lo más importante. Magnífico, Cornelius.
    Muchos besos.

  6. Una buena forma de contar la historia. Mil felicidades, querido Cornelius. Y mi agradecimiento a los que te han permitido hacer esto. Saludos.

  7. Para mi lo más destacado de MARIO, fue sin duda su reforma militar,,,la que se denomina comop reforma Mariana, que se basa en la reforma MANIPULAR…..

    También el cambio de leva a enganche…o el dotar a cada legión un signo de identidad propio (estandarte, numeración…la famosa Legio VII de Cesar……)

    Interesante articulo, gracias.

    Saludos..

  8. Muchisimas gracias a todos, sois muy amables. Un abrazo…!!!

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