TDC. Guerra Civil en Farsalia

Por Alejandro Sánchez • 10 Oct, 2009 • Sección: General

GUERRA CIVIL EN FARSALIA

Cuando cruza el Rubicón, Cesar volvíó a ser el mismo de siempre, amable y tranquilo. Ya no había marcha atrás. Envió a nuestros exploradores para que reconocieran el terreno, pero como ninguno antes que él había cruzado el Rubicón, nadie se esperaba esta reacción de Cesar. Todo estaba tranquilo.

Pompeyo huyó al Sur y luego embarcó para Grecia, no vió mas solución que la desesperada; ceder y huir. Pompeyo estaba trastornado; salió de Roma dejando el tesoro público, no pudo detener a Cesar, abandonó a una parte de sus tropas y pasó al mar. Muchos dijeron que Cesar había tenido suerte; pero Cesar era un hombre tan extraordinario y tenia tantas cualidades, y tan pocos defectos, aunque si muchos vicios, que todo ejercito que hubiese mandado él tenia que vencer.

Luego, en Hispania Cesar aniquiló a los lugartenientes de Pompeyo. Y si bien Pompeyo era dueño de la costa y de fuerzas muy superiores, no obstante tenía un gran defecto: la debilidad de pretender el aplauso de los demás. Solo se dedicaba a oir las palabras idiotas de su gente, que se burlaban de el, o lo acusaban una y otra vez.

El caso es que algunos éxitos parciales que obtuvo acabaron de hacer perder la cabeza a los senadores, y a Pompeyo con ellos. Y debido a ello, para no ser censurado entonces, Pompeyo mismo cavó su fosa de muerte: sacrificó a todas sus ventajas, licenció a las legiones, y fue a presentar batalla a César con tropas nuevas. ¡Que aullido de placer se escuchó en todas las legiones de Cesar aquel dia…! Cesar no se lo podia creer.

“!Hermanos, Pompeyo viene a enfrentarse a nosotros con tropas nuevas!”


Tras diversos escarceos, llegó el dia 10 de Julio del año 48 a.C. En la batalla de Dirraquium, volvieron a enfrentarse  Julio Cesar y Pompeyo en las afueras de la ciudad llamada por los romanos Dyrrachium, actual Durrës, en Albania.

Pompeyo derrotó a César pero no supo aprovechar la oportunidad de aniquilarlo. Ese fue el gran y fatal error de Pompeyo. César logró huir, pero se fue masticando el néctar de la venganza, una venganza que a la postre resultaría terrible y mortal para su gran rival, Cneo Pompeyo.


Pasó un mes escaso, hasta que llegó el fatal día 9 de Agosto del año 48 a.dC. Después del fracaso de Dirraquium, Cesar se dirige a Tesalia, para unirse a otras fuerzas de su partido, alli presentes, y Pompeyo hace lo propio.

Ambos se encuentran en el llano de Farsalia.


Contando Pompeyo con ventaja numérica y con la moral alta, después del éxito de Dyrrachium, ofrece batalla. Cesar, como no, acepta el desafío.


Cesar nos dice  que contaba solo con 31.000 hombres y 1000 Jinetes. Frente a él, Pompeyo contaba con fuerzas fastuosas,  más del doble: 66.000 hombres, y  7000 Jinetes.


Pero Cesar contaba con una gran ventaja: sus legiones eran las mismas legiones que acababan de conquistar las Galias. Formadas por veteranos que sabían reaccionar ante el peligro con disciplina en lugar de pánico, mandados por centuriones que habían ascendido peldaño a peldaño el duro escalafón desde abajo y que llevaban años junto a ellos. Como César mismo dijo, su ejército se componía de un millar de brazos dirigidos por una sola cabeza, y es que en el ejército de César mandaba César.


Sus legiones eran la Sexta, Séptima, Octava, Novena, la legendaria Décima, Decimoprimera, Decimosegunda y dos nuevas reclutadas recientemente, entre ellas la Quinta, conocida por el sobrenombre de Alaudae (alondra), ya que sus legionarios, que eran todos galos cisalpinos, en lugar de penachos de crines de caballo en los yelmos se ponían plumas de alondra. Si bien estos jóvenes galos eran “novatos” comparados con sus míticos compañeros de la Décima, tenían más experiencia que la mayoría de los legionarios de Pompeyo, una confianza ciega en su general, que además de ser su caudillo militar era su caudillo político, ya que fue precisamente Julio César, durante su consulado del año 59 aC, quien promulgó la ley que otorgaba la ciudadanía romana a los galos de la Cisalpina.

En la batalla de Farsalia, Cesar acampó en el lugar que parecía menos bueno del terreno, dejándole a Pompeyo levantar su campamento fortificado en el que, según los cánones, era el mejor lugar; tenia claro  que la batalla se decidiría en campo abierto, allí donde sus legiones podrían demostrar su superioridad, y si Pompeyo creía que su campamento estaba en mejor lugar, más confiado se volvería.

Pero la llanura de Farsalia era demasiado estrecha para formar adecuadamente un ejército del tamaño del de Pompeyo y además, el norte estaba ocupado por el monte, y a la izquierda lo limitaba el rio.  Era una trampa y Pompeyo mordió el anzuelo: el terreno, que a simple vista favorecía a Pompeyo, en realidad jugó a favor de César gracias a su análisis más meticuloso y profesional, nada raro ya que César llegaba recién terminada la guerra de las Galias y Pompeyo había pasado demasiados años de molicie en Roma. El rio limitaba a Pompeyo por el oeste, y el monte al Norte, de modo que su ejercito estaba comprimido, mientras que el de Cesar estaba libre. Garrafal error de Pompeyo: no se dio cuenta de la encerrona en que habia caido.

Los dos ejércitos apoyan uno de los flancos en un arroyo y concentran toda su caballería en el otro flanco, con la pretensión de que el ataque en ese punto decida la batalla. Sin embargo, las ideas de los comandantes sobre el desarrollo de la batalla difieren sustancialmente, y aquí es donde puede verse el genio de César. Pues mientras Pompeyo intentará vencer con su superioridad numérica, César, previendo ese movimiento, planea realizar un contraataque, derrotar a la caballería enemiga y atacar, a su vez por el flanco.

Para ello, César decide reforzar su caballería con infantería ligera, y dispone 8 cohortes formando una línea oblicua en el flanco, justo al lado de la décima, y bien escondidas por detrás de su caballería, de modo que no fuerfan visibles para el enemigo. Esto debilitó bastante el centro del ejército, pero César confió en que sus veteranos, curtidos en mil batallas, aguantarían el empuje del rival. Y asi fue.

La batalla se inició con las dos fuerzas aproximándose lentamente, pues para los planes de ambos bandos es importante que la batalla en el centro no se inicie rápidamente. La caballería pompeyana se lanza al ataque, pero ante su acometida la de Cesar se retira: César instruyó a las 8 cohortes para que dejaran pasar entre sus huecos a sus propios jinetes, cerraran los huecos y atacaran a los jinetes de Pompeyo sin darles tiempo a reaccionar. Para ello el ataque había de ser extremadamente rápido y agresivo, por lo que César ordenó a sus hombres que atacaran directamente al rostro de sus enemigos para infundirles pánico.  Las ocho cohortes atacan como una muralla de escudos y lanzas móviles ante la que los jinetes de Pompeyo no pueden hacer nada salvo frenarse. Los  jinetes de Pompeyo no pueden cruzar, y tuvieron que frenarse, y en ese momento las ocho cohortes atacan a los 7000  jinetes pompeyanos, cuyo factor primordial táctico, la potencia de carga, fué anulada por el frenazo al que fueron  sometidos. Como una verdadera muralla, en orden cerrado, los legionarios cesarianos atacan ferozmente a los jinetes pompeyanos.

Y es que Pompeyo no contaba con esas 8 cohortes.

La caballería de Cesar vuelve sobre sus pasos y, junto a las cohortes y la infantería ligera pone en fuga a los pompeyanos, pasando inmediatamente al ataque sobre el flanco enemigo.

En este momento, los legionarios de ambos bandos entran en contacto, y César ordena a su reserva que refuerce el centro del ejército. Atacados por dos sitios, el ejército pompeyano empieza a desmoronarse por el flanco, y finalmente se desbanda. Viendo que la batalla está perdida, Pompeyo se retira al campamento y después huye a Egipto.

César escribe que perdió a treinta centuriones y lo destaca con gran dolor, entre ellos a su fiel Cayo Crastino, una proporción muy alta que indicarían el alto grado de responsabilidad que alcanzaban sus cuadros de mandos, dispuestos a sacrificarse para evitar la pérdida inútil de legionarios.

La guerra Civil ha terminado. Julio Cesar es dueño del mundo.

Cornelius.


Comparte este articulo:
  • Envia por E-mail este articulo a un amigo!
  • Imprime este articulo!
  • Facebook
  • Live
  • MySpace
  • Digg
  • Google
  • Meneame
  • BarraPunto
  • BlogMemes Sp
  • del.icio.us
  • TwitThis
Etiquetado con: , , , , ,

Un comentario »

  1. COMO SIEMPRE GENIAL, QUERIDO PABLO, QUE MAESTRIA HAY EN TUS PALABRAS LLENAS DE CULTURA Y CALOR, ENHORABUENA

Escribe un comentario

Conéctate :