DMH.- El embarazo fantasma.

Por Alejandro Sánchez • 17 Oct, 2009 • Sección: 2 noticias, General

EL EMBARAZO FANTASMA

María Tudor nació en el palacio de Greenwich el 18 de febrero de 1515, y era la única hija habida en el matrimonio entre Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón, una de las hijas de los Reyes Católicos. La infancia de la princesa no pudo ser más triste: asistió al divorcio de sus padres, a la muerte de su madre y las incesantes vejaciones de su madrastra, la cruel Ana Bolena. Todo esto hizo que María desarrollara una personalidad atormentada.

Su instinto de protección hizo que tuviese un carácter reservado y enigmático, haciéndose una mujer desconfiada en extremo. Es sabido que no se fiaba de la comida que recibía por el temor de ser envenenada, de tal suerte que sólo probaba los alimentos que previamente habían sido probados por alguien de su personal.


En el Museo del Prado hay un retrato suyo, realizado por el pintor holandés Antonio Moro. En él se nos muestra a una mujer de mediana edad, poco agraciada, de estatura mediana, cuerpo rechoncho, frente despejada y pelo ralo. María Tudor era prácticamente calva, motivo por el cual se vio obligada a utilizar pelucas de diversos colores durante los últimos años de su vida. Sus ojos carecen de brillo, están apagados, y en su boca se adivina la falta de piezas dentarias.

A pesar de la carencia de falta de atractivo, los emisarios imperiales, enviados por el todopoderoso Carlos V, acordaron el compromiso entre María Tudor, en ese momento reina de Inglaterra, con el príncipe de Asturias, el futuro Felipe II, que en ese momento tenía 27 años.

“Pues que Vuestra Majestad piensa como me dice y desea arreglar el matrimonio conmigo, ya sabe que soy su hijo obediente y no tengo más deseos que el suyo”

Fue la respuesta del príncipe cuando conoció la decisión de su padre.

Previo al compromiso se firmó un contrato por ambas partes, según el cual el hijo que pudiera nacer de esta unión heredaría la Corona de Inglaterra, la de los Países Bajos y, en caso de que falleciese Felipe, la Corona de Castilla y la de Aragón. ¡Casi nada!


Una vez firmadas las capitulaciones se celebró la boda por poderes en Londres. Era el 5 de enero de 1554. El 12 de julio de ese mismo año Felipe zarpó del puerto de La Coruña a bordo del “Espíritu Santo” y tras siete días de travesía arribó en el puerto de Southampton.

Como era de esperar el príncipe cumplió con sus deberes conyugales y a finales de 1554 se anunció el embarazo regio: María Tudor estaba embarazada. Aquel anuncio, que de haber sido en la actualidad ocuparía la portada de todos los periódicos, fue seguido de la del aumento del perímetro del abdomen, como ocurre en todas las embarazas. A lo largo de los meses siguientes el embarazo, aparentemente, se desarrolló con normalidad y en más de una ocasión la reina escribió en su diario:

“Una criatura se ha movido en mi seno”

La fecha del parto se estimó para finales del mes de mayo. Pero en contra de todo pronóstico el alumbramiento no llegaba, la corte inglesa y la española esperaban ansiosas. Sin embargo, el mes de mayo finalizó sin novedad. Ruy Gómez de Silva, el secretario imperial, escribió al emperador Carlos V:

“Aunque su vientre abulta tanto como el de Gutiérrez López, todavía sigo en mis dudas de que esté encinta”

Las sospechas del cortesano no estaban exentas de fundamento, el abdomen de la reina se fue desinflando poco a poco hasta volver a alcanzar su estado normal, sin obtener el ansiado heredero. En definitiva, que María Tudor no estaba embarazada.

Pero, entonces, ¿qué había tenido? La situación clínica en la que una mujer se queda sin regla y aumenta su perímetro abdominal para luego volver a la situación inicial sin que medie un parto es, afortunadamente, muy infrecuente y en términos médicos se denomina pseudociesis o embarazo fantasma. Este proceso es sufrido por algunas mujeres que tienen enormes deseos de tener descendencia.

En noviembre de 1558, unos días antes de que María Tudor entregase su alma al Señor, abdicó en su hermanastra, Isabel, la hija de Ana Bolena. Con su muerte desaparecía una de las reinas más desdichadas de Inglaterra, lo fue durante cinco largos años, durante los tres últimos fue además reina consorte de España, durante los cuales no llegó a pisar suelo español.


¿Qué habría sucedido si María Tudor hubiese tenido descendencia? Pues las consecuencias políticas habrían sido enormemente importantes, puesto que el príncipe habría heredado Países Bajos, Inglaterra y España. En tal caso es posible que los ingleses condujesen por la derecha y que comprasen té con euros y no con libras esterlinas.

Esta es una página más del diario de un “Médico en la Historia”, mi nombre es Pedro Gargantilla y espero que les haya gustado.


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2 comentarios »

  1. ¡Vaya historia! Muchas gracias, cuando vea el cuadro de la reina lo veré con otros ojos. ¿Cómo es posible que estas historias no vinieran en nuestros libros de texto?

  2. Otra joya más amigo Pedro, a esto lo llamo yo HISTORIA con mayusculas. Y como dice Guillermo, como es posible que no vengan estas historias en los libros de texto?? GRACIAS PEDRO POR TODO LO QUE NOS REGALAS, APRENDEMOS Y ESO ES LO IMPORTANTE.

    UNA ABRAZO

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