DMH.- Shackelton: un Sir en la Antártida.

Por Alejandro Sánchez • 24 Oct, 2009 • Sección: Destacado, General

Habría que ser demasiado torpe para no caer en la cuenta, que hay secciones como esta que son geniales por diferentes motivos. El doctor Pedro Gargantilla, sufre de una enfermedad que no tener cura; la curiosidad.

Esto ha hecho de este brillante joven médico, un hombre que sabe plasmar en sus libros algo que no sabe dibujar la precisión de un microscopio, me refiero a la hazaña humana, a las curiosidades de esta vida que nos ha tocado vivir y de cómo en esta modernidad, hemos olvidado grandes momentos y personajes que marcaron el rumbo de la historia.

Yo pienso que esta historia es para escucharla junto a la chimenea o arropado en nuestra cama dejándonos llevar por esta increíble historia, junto a increíbles personajes que suenan en la radio como el tremendo trueno de una gran historia que lucha por no ser olvidada.

Gracias Pedro por compartir estos mundos especiales con todos nosotros.

A comienzos de 1914 la prensa británica publicó el siguiente anuncio:

Articulo interactivo con audio :

Lo firmaba Ernest Shackelton, el protagonista de nuestro relato.

Ernest era hijo de un médico de clase media y desde su juventud había servido a la marina mercante británica. Cuando puso este singular anuncio en la prensa tenía cuarenta años y ya era considerado un héroe en su país. ¿Que qué había hecho? Pues había protagonizado dos expediciones polares, con unas temperaturas inferiores a los cincuenta grados centígrados y con vientos polares superiores a los 200 Km/h. Además estuvo a punto de ser el primero en alcanzar el Polo Sur, se quedó a tan sólo 170 Km.

Ahora quería pasar a la historia como el primero en atravesar a pie el continente antártico, desde el mar de Weddell hasta el mar de Ross. Cuidó al máximo los preparativos del viaje: consiguió una goleta de 300 toneladas, tres palos y 48 m de eslora, construida con planchas de roble y pino noruego, de 80 cm de espesor. El buque fue bautizado con el nombre de “Endurance”.

A pesar de lo poco atractivo que era el anuncio fue un reclamo para miles de aventureros. Shackelton se vio obligado a realizar un verdadero casting. Entre las múltiples anécdotas que se cuentan está la selección del médico, Ernest lo contrató por su buena voz y sus cualidades para el canto. No es que fuera un ruiseñor, desde luego que no, pero sabría amenizar la larga estancia a bordo.

A comienzos de 1915, en plena guerra mundial, el buque ya estaba en aguas polares, pocos días después quedó atrapado entre los hielos. Durante días fue zarandeado, apareciendo numerosas griegas en cubierta, lo cual no hacía presagiar nada bueno. La situación se hizo desesperante por momentos. Pocos días después Endurance se hundió. Los marineros quedaron a la intemperie, sin más cobijo que los botes salvavidas. ¡Nadie daba una libra por sus vidas!

Durante las siguientes semanas su menú fue carne de foca, estofado de pingüino, cacao y té. Aunque pueda parecer imposible los días pasaban, las semanas también y así llegaron a estar dieciséis meses. En ese momento alcanzaron la isla Elefante.

La situación no podía ser más dura. Sus cuerpos enflaquecieron y se debilitaron. Uno de los tripulantes relata como a uno de sus compañeros tuvieron que amputarle todos los dedos del pie izquierdo. Aquel hombre nunca podría olvidar el ruido que produce los dedos congelados cuando caen sobre una lata de conserva.

¿Qué podían hacer? ¿Esperar a que la sombra de la muerte sobrevolara sobre ellos? Shackleton hizo de tripas corazón y sacó fuerzas del desaliento. Junto con otros cinco hombres se lanzó en busca de ayuda. Sabía que podía encontrarla en la isla de San Pedro. Para ello debían recorrer 40 Km y atravesar montañas de 3.000 metros de altura. La única ayuda con la que contaban era una azada.

El 20 de mayo de 1916 alcanzaban, a duras penas, el puerto ballenero de Stromness, en la isla de San Pedro. ¡Lo habían conseguido! Habían sido las 36 peores horas de su vida, pero habían merecido la pena. Pocas semanas después, Shackelton regresaba en busca de los veintidós hombres que había dejado atrás. ¿Cómo estarían? ¿Seguirían vivos?

Aunque parezca increíble todos seguían vivos. Shackelton inició el regreso a casa. Los 28 componentes de la expedición llegaron semanas después sanos y salvos a Inglaterra.¡Un verdadero milagro!

Si pensaban que iban a ser laureados como héroes se equivocaban. El mundo se encontraba sumido en la Gran Guerra y su viaje pasó totalmente desapercibido, es más, algunos de los tripulantes tuvieron que incorporarse inmediatamente al frente de batalla.

¡Quien crea que con esto Shackelton decidió pasar una vida tranquila a orillas del Támesis se equivoca! En septiembre de 1921 ya tenía preparada una nueva aventura. Esta vez a bordo del “Quest” se embarcó una vez más. Destino, la Antártica, como no podía ser otra cosa. Desgraciadamente una nueva complicación, en esta ocasión un infarto agudo de miocardio le sorprendió antes de llegar, finalizando con todos sus proyectos y con su vida. Sus compañeros antes de regresar le enterraron en la isla de San Pedro, la tierra que tanto amó.

Para la dirección científica, denme a Scott; para un viaje rápido y eficaz a Amundsen, pero cuando estén en una circunstancia desesperada, cuando parezca que ya no existe salida, arrodíllense y recen para que venga Shackelton.


Esta es una página más del diario de un “Médico en la Historia”, mi nombre es Pedro Gargantilla y espero que les haya gustado.


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3 comentarios »

  1. ¡¡ Gracias !! Simplemente gracias por tratar este tema de la conquista Antártica, del que soy un ferviente admirador desde que leí “El Peor Viaje del Mundo” de Aspley-Cherry Garrard. Una descripción, un relato de la superación del hombre al máximo de las fuerzas. Los viajes de Scoot, de Shackelton, auténticas proezas del ser humano.
    Yo personalmente no lo practico, pero conozco a varios montañeros que se quedan impresionados por las cosas que hacían estos tipos, sobre todo con los materiales de esa época.
    Hoy en día el mundo sería suyo, como fué el de su tiempo.
    ¡¡ Saludos !!
    Ronco

  2. Esos sí que eran hombres y no los de ahora. Sí señor.
    Muchas gracias Doc, que sepas que todos tus seguidores tenemos una deuda impagable contigo. ¡De verdad!
    Un saludo

  3. hola me pueden ayudar con mi tarea de radio teatro de musica
    que mi profe me digo que el radio teatro tiene que tener 2 capitulos
    porfa
    grcias

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