TDC.- La campana de Huesca.

Por Alejandro Sánchez • 21 Nov, 2009 • Sección: Destacado, General

Diría yo, que hay dos tipos de sabios; los que les gusta estudiar la historia y a los que viven la historia. Y no me cabe la menor duda que nuestro letrado Pablo Jesús Gámez es de los que la viven de forma muy especial.

Y es que trazar estos momentos de “Cornelius” abarcando el ancho espectro de la historia no es fácil. Así desde sus apasionadas lecturas del antiguo imperio, pasando por la moraleja y legado de los grandes pensadores de la antigüedad, hasta a otros y apasionantes rincones del ancho tomo de la historia, no es empresa fácil.

Uno de los aspectos que no puedo dejar de reseñar sobre Pablo Jesús Gámez es su tremenda humanidad unida a una forma de ser alegre y abierta.

Soy el primero en sentirme profundamente orgulloso por tener el placer y el honor de poder navegar en esta aventura con personas de esta talla.

A. Sánchez.

Queridos radio oyentes y amigos de La Otra Mirada. Esta noche el correr del tiempo nos va a llevar hasta el Aragón Medieval del Siglo XII. Vamos a ser testigos de un terrible suceso del cual, muchos siglos después, seguirán hablando las siguientes generaciones.

Año de gracia de 1.134. Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, muere sin hijos. En su testamento instituye como herederas y sucesoras del reino a las ordenes militares de los Templarios, a los Hospitalarios y a la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Cuando se conoció la última voluntad del Rey, se armó un terrible revuelo entre los nobles aragoneses y navarros. Aquello era inviable y nadie pensó en cumplir dicho testamento. Los nobles aragoneses se reunieron en Jaca y llegan al acuerdo de que en Aragón le sucediera su hermano Ramiro, que pasaría a la historia como Ramiro II el Monje.

Articulo interactivo con audio :

Ahora bien, Ramiro siempre había estado apartado de la guerra y de la política, había dedicado toda su vida a la Iglesia, primero como monje en el monasterio de  San Ponce de Tomeras; luego como abad de San Pedro el Viejo, y por último  como Obispo de Rodas de Isábena y Barbastro, cargo éste último que ostentaba el Monje Ramiro cuando fue designado Rey de Aragón y a toda prisa tuvo que quitarse sus vestiduras eclesiásticas  para ceñirse la corona y sentarse en el trono.


¿Que sucedió?

La primera fuente que habla de ello es La Crónica de San Juan de la Peña o Crónica pinatense, del S. XIV.  Según cuenta dicha Crónica, el Rey Ramiro II el Monje estaba muy preocupado por la desobediencia de sus nobles y por el caos que se había apoderado del reino, pues nadie o casi nadie le respetaba, dado que no tenia experiencia política ni militar. Casi todos los nobles se reian de él y se sentía mal, pues aunque tenia experiencia en hablar con Dios, pues había sido Obispo,  eso de hablar con sus nobles y gobernar un reino, no había sido lo suyo.

Por ello, completamente aturdido el rey, envió un mensajero a su antiguo maestro, el abad del monasterio de San Ponce de Tomeras, al que pidió consejo. El abad llevó al mensajero al huerto y en completo silencio cortó la cabeza de unas coles, justo aquellas que sobresalían más. Por toda respuesta, ordenó al mensajero que repitiera al Rey Ramiro el gesto que había visto.

El rey meditó tal respuesta largamente y, comprendida su simbología, convocó Cortes e hizo venir a todos los nobles del reino para que vieran una campana que se oiría en todo el reino. A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue cortándoles la cabeza a todos,   según iban entrando. Una vez muertos, puso sus cabezas en círculo  y al más rebelde de todos  lo colocó en el centro con su cabeza colgando del techo con una cuerda,  como badajo de la campana.

Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran. Tras este castigo, Ramiro II consiguió devolver la paz a su reino e inspirar respeto a todos sus súbditos. Hasta aquí la crónica pinatense del S. XIV.

Pero  esta historia ¿es sólo una leyenda o es realidad histórica? Numerosos estudios demuestran que la historia de un gobernante que pide consejo sobre cómo consolidar su poder de rey  obteniendo como respuesta el corte de plantas, tras lo cual decide ejecutar a sus súbditos más poderosos y rebeldes, ya aparecen en distintos textos de la época romana y griega, lo cual parece sugerirnos que  la leyenda de la Campana de Huesca copió estos modelos antiguos.

Pero no todo es tan sencillo, no; pues algo extraño ocurrió con los nobles en este momento.

Veamos las fuentes. Los Anales Toledanos dan esta noticia para el año 1136, durante el reinado de Ramiro II: “Mataron a las potestades en Huesca”, es decir, a los nobles, lo cual parece, entonces, confirmar la verosimilitud de la Cronica pinatense.

Por si fuera poco,  lbn Idari, historiador árabe,  nos dice que el rey aragonés ordenó decapitar a varios de sus principales nobles. Se les acusaba de que habían asaltado una caravana musulmana de mercancías que se dirigía a Huesca, violando con ello el tratado de paz que Ramiro el Monje había concertado con el gobernador árabe de Valencia y Murcia.

¿Fue verdaderamente por esa causa? El caso es que el rey exterminó a estos nobles, decapitándolos. Las fuentes nos indican claramente que algo sucedió…algo que se pierde en la noche de los tiempos,  y que se oculta bajo el velo del misterio.

Mi nombre es Cornelius, y espero que les haya gustado.

Buenas noches.


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