Tdc. -Lutero, la rebelión de un hombre de fe.

Por Alejandro Sánchez • 26 Dic, 2009 • Sección: Destacado, General

No os diré que con la Iglesia hemos topado,  creó más acertado decir que con la elegancia de nuestro querido letrado Pablo Jesús Gámiz, el cual una vez más ha sabido poner el dedo en la llaga.

La figura de Lutero es especial y de profunda lectura social. Un hombre que se ”levantó en pie de guerra” contra el poder hegemónico de una iglesia corrompida, la cual cobraba tributo para vender la redención y la salvación a los pobres penitentes. Lutero marca así una de las páginas más importantes de la historia con la Reforma.

Gracias Cornelius por hacer de la noche de la radio una vez  más un momento especial…

Queridos amigos y radioyentes de La Otra Mirada: esta noche vamos a ser testigos de un profundo terremoto ideológico que,  a principios del Siglo XVI,  sacudirá los cimientos de la Iglesia Católica, rompiendo trágicamente la unidad del catolicismo. Sus consecuencias… aún hoy perduran.

Un hombre fue protagonista de esta odisea: un monje agustino, llamado Martin Lutero.

Nació en Eisleben, Alemania, el 10 de Noviembre de 1.483. Contrariando la voluntad de sus padres, Martín Lutero se hizo monje agustino en 1505 y comenzó a estudiar Teología.

Articulo interactivo con audio :

En 1.510  fue enviado a Roma por sus superiores, debido a un asunto del convento.  Donde el esperaba encontrar piedad y modales de vida cristiana, solo encontró podredumbre y corrupción, aquello era impropio de los lugares que él creía verdaderamente santos. Volvió de Roma escandalizado.

Dos años después, en 1.512, se Doctora en Teología. Siendo ya profesor,  comenzó a criticar la situación en la que se encontraba la Iglesia católica: Lutero protestaba por la frivolidad en la que vivía gran parte del clero,  especialmente las altas jerarquías. Aquello le costaría muy caro a la Iglesia de Roma.

Poco a poco las protestas de Lutero fueron subiendo de tono…hasta que un buen día tuvo conocimiento de algo que le alteró profundamente: fue algo así como la gota que colmó el vaso. ¿Qué pasó? En 1.517 llegó cerca de Wittenberg un fraile llamado Juan Tetzel que recogía dinero para la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma. Para ello vendía indulgencias, que eran documentos que, a cambio de dinero, eximían al alma de su paso por el purgatorio, quien pagaba dinero iría directamente al mismo Cielo. Y esas indulgencias eran vendidas con autorización del mismo Papa y del arzobispo de Mainz.

Para Lutero, la venta de indulgencias era una estafa y un engaño a los creyentes con respecto a la salvación de sus almas.  Aquel abuso debió de parecerle intolerable, de modo que Lutero decidió  hacer pública su protesta redactando sus famosas 95 tesis que clavó a la puerta del castillo de Wittenberg, en las que desafiaba abiertamente las enseñanzas de la Iglesia de Roma en asuntos como la penitencia, la autoridad papal y la utilidad de las indulgencias. Era el día 31 de Octubre de 1.517.

La Iglesia citó varias veces a Lutero intentando que se  retractase de aquellas ideas, en 1518 y 1519; pero en cada encuentro Lutero fue más allá y rechazó la autoridad del Papa, remitiéndose en su lugar a la Biblia y al uso de la razón. Lutero se preguntaba algo elemental: ¿por qué el Papa no libraba a todas las almas de una vez del purgatorio, si es que de veras tenía este poder, movido por compasión de sus sufrimientos, en lugar de sacarlas poco a poco por dinero?

En fin tras tres años de discusiones,  el Papa León X en 1520,  firma la bula de excomunión de Lutero, que queda excomulgado,  condenando 41 de sus tesis. Pero Lutero se defiende, y el día 10 de Diciembre de 1520, en la plaza principal de Wittenberg, ante una asamblea compuesta de profesores de la universidad, estudiantes y otras muchas personas, quemó públicamente su bula de excomunión.

Lutero permaneció un año escondido bajo la protección de Federico de Sajonia; pero sus ideas habían calado entre el pueblo alemán y también entre algunos príncipes deseosos de afirmar su independencia frente al Papa y frente al emperador; grandes sectores de la  población y muchos príncipes alemanes veían a Lutero como  aquel que podía salvarles de la corrupción de Roma. Así, poco a poco Lutero fue recibiendo muchos apoyos, tantos, que le convirtieron en dirigente del movimiento religioso conocido como la Reforma.

En esto que Carlos I de España es nombrado Emperador, y comprueba alarmado que una gran parte de sus súbditos habían aceptado la doctrina de Lutero, a quien llamó para que compareciera ante la Dieta de Worms, bajo la protección del propio emperador. Lutero obedeció y compareció ante la Dieta, compuesta por el mismo emperador y sus ministros, altos prelados, sacerdotes, nobles y príncipes del imperio y doctores de las universidades. Le mostraron sus libros y le preguntaron si los reconocía como de su propiedad, contestando Lutero que sí.  Luego le leyeron algunos pasajes de estos mismos libros y le preguntaron si se retractaba de lo escrito. Lutero, al oír la tremenda pregunta que le hicieron, pidió un día de plazo para contestarla.


Al al día siguiente, al comparecer nuevamente ante el tribunal y al repetirle la pregunta, contestó:

“Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable“.

Al exigirse una respuesta final y categórica, acerca de su retractación, dijo que su conciencia no le permitía retractarse.

¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura! ¡Que Dios me ayude!

No había vuelta atrás; su ruptura con la Iglesia católica puso en marcha la Reforma protestante. La cristiandad occidental terminará dividida en dos mitades:  una, liderada por la Iglesia Católica de Roma, sujeta al dominio del Papa, y la otra mitad, que fundó varias comunidades eclesiales de carácter nacional. Europa se va a dividir entre una serie de países que reconocían al Papa como único Jefe de la Iglesia, y los países que rechazaban las pretensiones de Roma.

Lutero estuvo en peligro de muerte en muchísimas ocasiones, debido a las acechanzas de sus enemigos. No por ello desfalleció.

“Mi risa es mi espada, y mi alegría mi escudo”.

Finalmente, Lutero fallecería a las 2:45 del día 18 de Febrero de 1.546, en  Eisleben, la ciudad donde nació, y muy cerca del púlpito desde el cual había transformado al cristianismo.

Mi nombre es Cornelivs y espero que les haya gustado. Buenas noches.


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