Tdc.-Juana de Arco, una mujer en la historia.

Por Alejandro Sánchez • 28 Nov, 2009 • Sección: Destacado, General

Una de las cosas más destacables de nuestra querida Doncella de Orléans, fue su valentía y entereza. Cuando Pablo Jesús “Cornelius” me anunció que llevaríamos a tan ilustre Dama a la noche de las ondas, supe que sería otro momento memorable en la noche de la radio.

En estos tiempos que corren gestas de superación. Un lenguaje de personas que tuvieron la valentía de superar las adversidades de la vida y sobre todo ser honestas a sus creencias y principios.

Y es que la historia ha de enseñarnos mucho. Pero ya saben que no hay más ciego que el que no quiere ver, por eso cada uno ha de hacer su propia lectura de lo que les contamos en esta noche a bordo del Galeón.

Queridos amigos y radioyentes de La Otra Mirada: esta noche vamos a ser testigos de un garrafal error que la inquisición cometió en el año 1.431, quemando en la hoguera a una victima inocente, que años después seria rehabilitada, canonizada y declarada heroína nacional de Francia: Juana de Arco.

Juana de Arco nació en 1.412, en Domrémy, Francia, en el seno de una familia campesina acomodada, y nunca llegó a aprender a leer ni a escribir. Su infancia transcurrió durante el sangriento conflicto que enfrentó a al Francia e Inglaterra, en el contexto de la Guerra de los Cien Años, que provocó la ocupación de una parte del norte de Francia por tropas inglesas y borgoñonas.

Esta doncella  se sintió llamada por Dios a una misión que no era propia precisamente para una campesina analfabeta: dirigir el ejército francés, coronar como rey de Francia  al delfín en Reims y expulsar a los ingleses del país.

Esta niña oía voces de los Santos, que le hablaban y le indicaban qué era lo que tenía que hacer. Por temor esta niña no contó a nadie nada al principio, pero después las voces divinas fueron insistiéndole fuertemente su alta misión.  Las primeras veces las gentes no la creyeron, pero después ante la insistencia de las voces y los ruegos de la joven, un tío suyo la llevó al Comandante del Ejercito, que  no la creyó. En 1428 viajó hasta Vaucouleurs con la intención de unirse a las tropas del príncipe Carlos, pero fue rechazada.

Articulo interactivo con audio :

Poco después, el asedio de Orleáns por los ingleses complicó aún más la ya grave situación francesa, y el Delfín tuvo que refugiarse en Chinon. Juana acudió allí, con una escolta facilitada por Roberto de Baudricourt, para informar a Carlos acerca del carácter de su misión.

Carlos, que fue reconocido por Juana a pesar de no haberlo visto nunca,  hizo que la examinaran varios teólogos, y  accedió al fin a confiarle el mando de un ejército de cinco mil hombres, con el que Juana de Arco consiguió derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans, el 8 de mayo de 1429.

A continuación, realizó una serie de campañas victoriosas que franquearon al delfín el camino hacia Reims y permitieron su coronación como Carlos VII de Francia (17 de julio de 1429).

Acabado su cometido, Juana de Arco dejó de oír las voces y pidió permiso para volver a su vida anterior. No obstante, fue tanta la insistencia del ejército que continuó combatiendo, primero en el infructuoso ataque contra París de septiembre de 1429, y luego en el asedio de Compiègne, donde fue capturada por los borgoñones el 24 de mayo de 1430.

Juana es entregada a sus mortales enemigos, los ingleses, luego es trasladada a Ruán, y juzgada por un tribunal eclesiástico acusada de brujería, con el argumento de que las voces que le hablaban procedían del diablo. Los ingleses jugaron bien sus bazas políticas,  pretendían presentar a Carlos VII como seguidor de una bruja, a fin de  desprestigiarlo.

Comienza su proceso inquisitorial el 9 de Enero de 1.431, tras ser pasada la cuestión a jurisdicción de la Inquisición de la Iglesia. Su suerte estaba echada.

Mientras,  la Doncella de Orleáns era vigilada por cinco hombres, que sabían que ya había intentado escaparse dos veces, y que era una prisionera de guerra muy cara.

Ana de Borgoña duquesa de Bedford, tuvo que amonestar y suplantar a dos de los vigilantes por los intentos de violación a que sometieron a Juana, que hasta aquel momento todavía seguía siendo una Doncella.

Los jueces pensaban que estaban a punto de interrogar a un personaje peligroso, creían que se regía por fuerzas diabólicas u ocultas, en clara referencia a las visiones y las voces. Aquello, no obstante, era sorprendente, si tenemos en cuenta la religiosidad de la Doncella.

Y es que los ingleses estaban preparando meticulosamente un proceso de Inquisición, en el que se le acusaría,  principalmente de herejía y el asesinato. Ante esto Juana prácticamente no podía hacer nada, ni apelando a la autoridad del Papa.

Pronto los jueces advirtieron que, a pesar del humilde origen de Juana, y de su típica educación campesina, no era tonta ni mucho menos. Juana argumentó brillantemente, y resistió heroicamente el duro combate dialéctico al que fue sometida: pero de nada le valió.

Cuatro meses después, el día 9 de Mayo, Juana es conducida a la cámara de torturas donde se le enseñan los instrumentos como prueba de fuerza, querian que confesara. Ella hizo la siguiente afirmación:

«Verdaderamente, si vosotros me arrancaseis extremidad por extremidad y separaseis mi alma de mi cuerpo yo no os diría nada. Y si dijera alguna cosa, después declararía que me lo hicisteis decir a la fuerza».

Finalmente decidieron no torturarla.  Pero la trama urdida para provocar una Sentencia condenatoria dio resultado.  La Inquisición condena finalmente a Juana de Arco a morir en la hoguera.


Place du Vieux Marché (Plaza del Viejo Mercado), Ruán, día 30 de mayo de 1431. La doncella de Orleáns es quemada en la hoguera.

A lo lejos se veían las tropas de su compañero de armas, Guilles de Rais del cual ya hablamos en este espacio,  que acudía rápidamente con sus tropas a rescatar a la doncella, pero no lo suficiente: cuando llegó  Juana ya era pasto de las llamas.

Veinticinco años después, en 1456, Juana de Arco fue rehabilitada solemnemente por el papa Calixto III. Considerada una mártir y convertida en el símbolo de la unidad francesa, fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920, año en que Francia la proclamó su patrona

Mi nombre es Cornelivs y espero que les haya gustado. Buenas noches.


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