DMH.- La primera Guerra química.

Por Alejandro Sánchez • 30 Ene, 2010 • Sección: 3 noticias, Destacado, General

El doctor Pedro Gargantilla, nos propone una vez más, un sorprendente Diario en el que nos quedamos asombrados al ver que desde la antigüedad, los pueblos llevan ideando formas de guerra para acabar con sus adversarios.

Esta es la forma auténtica y genuina de analizar la historia “con otra mirada”.


Durante la Primera Guerra Mundial las topas alemanas utilizaron métodos químicos sofisticados. Utilizaban derivados del cloro y fosgeno en los campos de batalla. Rociaban el campo de batalla y esperaban que, con la ayuda del viento, hiciesen estragos entre las tropas enemigas.

Los españoles tenemos el dudoso privilegio de haber sido de los primeros en usar masivamente armas químicas, lo hicimos en 1925 durante la guerra del Rif, en esta ocasión se empleó el gas mostaza.

Articulo interactivo con audio :

Pero que nadie se lleve las manos a la cabeza, el empleo de armas químicas no fue un invento de la modernidad, ya se utilizaba desde muchos siglos atrás.

Dura-Europodos es una ciudad situada en la actual Siria, a orillas del Éufrates, que fue fundada por los macedonios allá por el siglo IV a. C. Con el paso de los años se convirtió en un punto estratégico de varias rutas comerciales. Roma no fue indiferente y también la absorbió. Los romanos instalaron una guarnición permanente en Dura-Europodos.

En el siglo III d. C. esta ciudad fue sometida a un feroz asedio por parte de las tropas del poderoso Imperio Sasánida. Estos temibles guerreros usaron todo el repertorio de las técnicas de asalto de la época, entre las que se incluía la creación de minas para reventar las murallas, así como un sofisticado sistema de catapultas. Pero no había forma de penetrar, la ciudad parecía inexpugnable.

Los romanos contraatacaron el ataque sasánida utilizando contramineros. ¿En qué consistía este sistema? Básicamente en introducir en los pasadizos parte de su soldadesca para repeler la entrada de los atacantes. Los sasánidas no dieron cuartel a sus enemigos y finalmente consiguieron hacerse con la ciudad. Hasta aquí la historia.


Dura-Europodos es una ciudad situada en la actual Siria, a orillas del Éufrates, que fue fundada por los macedonios allá por el siglo IV a. C. Con el paso de los años se convirtió en un punto estratégico de varias rutas comerciales. Roma no fue indiferente y también la absorbió. Los romanos instalaron una guarnición permanente en Dura-Europodos.

En el siglo III d. C. esta ciudad fue sometida a un feroz asedio por parte de las tropas del poderoso Imperio Sasánida. Estos temibles guerreros usaron todo el repertorio de las técnicas de asalto de la época, entre las que se incluía la creación de minas para reventar las murallas, así como un sofisticado sistema de catapultas. Pero no había forma de penetrar, la ciudad parecía inexpugnable.

Los romanos contraatacaron el ataque sasánida utilizando contramineros. ¿En qué consistía este sistema? Básicamente en introducir en los pasadizos parte de su soldadesca para repeler la entrada de los atacantes. Los sasánidas no dieron cuartel a sus enemigos y finalmente consiguieron hacerse con la ciudad. Hasta aquí la historia.

Un arqueólogo británico de la Universidad de Leicester, Simon James, se dedicó a estudiar el lugar de los hechos durante un tiempo. Encontró una galería subterránea con menos de 2 m de altura y anchura y unos 11 m de longitud. Una de las minas que usaron los sasánidas. James descubrió que en la boca de la mina había apilados intencionadamente veinte cuerpos de romanos, con ellos los enemigos habían creado una barrera de cuerpos y escudos para evitar que pudieran defenderse. La escena del crimen no dejaba de inquietar al arqueólogo. ¿Cómo se puede luchar en una galería tan estrecha? ¿Y por qué los esqueletos romanos no tenían heridas de arma blanca? ¿Cómo murieron?


Y es que los esqueletos de los soldados romanos no tenían signos de lucha, todo parecía indicar que no fueron las espadas, las flechas o las lanzas de sus enemigos las que acabaron con su vida. Entonces, ¿cómo murieron? Los romanos fallecieron asfixiados por un gas venenoso, una mezcla de azufre y betún.  Se cree que los sasánidas construyeron unos adminículos a modo de braseros y con la ayuda de fuelles provocaron nubes tóxicas. Cuando los romanos acudieron prestos a repeler la entrada inhalaron estos gases, quedaron inconscientes y murieron a continuación.

No deja de ser irónico que las minas persas, diseñadas para destruir las murallas, no cumplieran su objetivo, y que el asalto a la ciudad se hiciese finalmente a través de las catapultas. Los romanos que sobrevivieron al ataque fueron masacrados o bien deportados a Persia, de forma que no pudieron revelar el terrible sistema de ataque sasánida a sus contemporáneos.

Así pues, ya en el siglo III d. C. los sasánidas emplearon métodos químicos para combatir a las guarniciones romanas. Desde entonces no han dejado de emplearse.

Esta es una página más del Diario de un Médico en la Historia, mi nombre es Pedro Gargantilla y espero que les haya gustado.



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Un comentario »

  1. FANTASTICO, CHAPEAU DOC. ASI, ASI, ES COMO SE HACE DIVULGACION DE LA BUENA.

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